sábado, 19 de junio de 2010

UN LUGAR EN LA HUASTECA (III)

Proyecto Huaxtecapan

De acuerdo a Fernando Moraga en ̎Y por el petróleo se perdían las Huastecas ̎ , después de la intervención norteamericana en Veracruz en 1914, Doheny, decepcionado porque el desembarque no ocurrió en la Huasteca y viendo que las fuerzas revolucionarias lograban finalmente sus objetivos, se resuelvió a promover la creación de un Estado huasteco independiente donde podría seguir con sus empresas petrolíferas sin mayores estorbos. Según el plan de Doheny, Huaxtecapan, la república independiente que pensaba fomentar, sería luego anexada a Estados-Unidos siguiendo el modelo de la separación de Texas en 1836. Con el objetivo de forjar un movimiento regionalista y en fin separatista, y de marcar la diferencia entre la Huasteca y el resto de la república mexicana, Doheny impulsó entre otros, en México y en los Estados-Unidos, la difusión de las costumbres regionales, el folklore, la música y la cocina típica, un verdadero rescate cultural antes de la hora. Los músicos huapangeros fueron llevados a ciudades norteamericanas, así como los voladores de Papantla, y en los restaurantes de la ciudad de México y Estados- Unidos se promovieron los guisos regionales huastecos (zacahuil, enchiladas huastecas, molotes, bocoles y carne tampiqueña). Según Moraga, el proyecto del Huaxtecapan de Doheny encontró luego aliados en el movimiento cristero y, con el apoyo de la Liga Defensora de la Libertad Religiosa concordaron apoderarse de las Huastecas e infligir una derrota al gobierno de Calles. Éste, quien reforzó el artículo 27 decretado en 1917 acerca de la nacionalización del suelo y subsuelo mexicano, perjudicaba así los intereses de algunos eclesiásticos y de los magnates del petróleo. Bajo el título del Plan Green (a nombre de un ayudante de Doheny) el proyecto fue entregado en 1924, según Moraga, al Departamento de Estado de Estados-Unidos a fin de que se contemplara un plan para apoderarse de toda la parte norte de México.

Un proyecto de tal magnitud hubiera podido concebirse sólo desde el firme feudo petrolero que se había formado en la Huasteca, basado en su principio en el enclave anteriormente formado allí. El hecho de que el gobierno se deshiciera de sus prerrogativas en esa región, la avidez de las compañías petroleras por apoderarse de ella, el aislamiento del que de alguna manera aprovechó un cierto grupo social, así como una densidad de población relativamente baja que permitió un control más completo de la misma, todos esos factores contribuyeron, a lo largo, a la creación de un enclave, feudo caciquil, petrolero o ganadero, según las épocas, y aprovechado por el poder local en turno.

Después del auge petrolero

Tras haber alcanzado en 1921 un ritmo de producción que colocó a México como segundo productor mundial de petróleo, empezó el decaimiento productivo con el agotamiento de los pozos y su infiltración por aguas saladas. El establecimiento del Estado revolucionario y su organización así como el respaldo otorgado de parte del gobierno a la lucha laboral de los trabajadores de la industria petrolera llevó finalmente, en 1938, a la expropiación de las compañías petroleras, decretada por el Presidente Cárdenas, y a un mayor control y participación del Estado en esa región. Paralelamente, empezaron las dotaciones agrarias que crearon grandes expectativas entre los campesinos y se lanzaron así las bases de un cambio eventual de la estructura agraria regional y de la explotación de los recursos. En contrapartida a la entrega de tierras a los que las trabajaban, a mediados del siglo XX, empezó en la Huasteca un proceso de “modernización ganadera”, con el fomento de técnicas más intensivas en el uso de los potreros. Los ganaderos fueron oficialmente respaldados como estructura social y productiva por la ley de “Asociaciones Ganaderas” (1936) y reforzados por el decreto, en 1937, de la ley de “inafectabilidad ganadera” que trae veinticinco años (renovables) de seguridad en la tenencia de la tierra para los ganaderos beneficiados. Estas leyes afianzaron oficialmente el poder y las prerrogativas de la clase ganadera del país y de la región.

En los años cincuentas se construyó, por Petróleos Mexicanos (PEMEX), el tramo de carretera de Cerro Azul a Tantoyuca, abriendo también una brecha hacía Chicontepec, Ixcatepec y Chontla. Después, se abrió la ruta México - Tuxpan - Tampico y en los setentas se construyó la vía corta México -Pánuco - Tampico, pasando por Atotonilco y Huejutla. El auge petrolero del principio del siglo termino y actualmente sólo sigue en algunas partes como actividad económica principal, esencialmente en la costa, por Cerro Azul.

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